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sábado, 18 de agosto de 2007

Hay que hacer más con el maltrato

El número de mujeres asesinadas en España por sus maridos, ex cónyuges o compañeros sentimentales, de Enero a Octubre del 2005, fue de 52 (los funcionarios del gobierno mostraron su “optimismo” diciendo que había bajado un 13.3% respecto a igual período de 2004¡!)

Según los datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en el primer semestre del año se solicitaron 20.271 órdenes de protección, de las que los jueces acordaron conceder 15.330, el 76% del total.

La orden de protección permite a los jueces de guardia acordar, en función de la gravedad de los hechos, medidas cautelares de carácter penal, que van desde la prisión provisional, la prohibición de aproximación, de residencia

o de comunicación a la retirada de armas.

A pesar de la llamada "liberación femenina", todavía hay hombres que consideran a esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o malhumor maltratándolos a su antojo. Como los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en la niñez fueron testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la misma conducta cuando llegan al estado adulto. Aprendieron que los problemas y conflictos se afrontan con la fuerza bruta. Ese aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de generación en generación.

Si a esto se añade la "glorificación" de la violencia en los medios de comunicación, podemos entender el por qué muchos seres humanos recurren a la violencia, a veces con una frialdad que asusta más que el mismo acto violento. Hay muchos recursos a su disposición.

La experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares parecen "mosquitas muertas"; pasan por personas educadas y suaves, pero en el fondo son individuos celosos con una pobre imagen de sí mismos y que viven en un mundo irreal. Si a esas personas les da por tomarse unos tragos de más, cosa

frecuente, la explosión violenta será mucho mayor.
Es evidente que las ordenes de alejamiento sirven para poco, ¿ cómo le vas a prohibir acercarse a "su"mujer a un individuo de esa calaña?. Se necesitan medidas más drásticas, y ayuda para las victimas, para que puedan empezar una nueva vida.

1 comentario:

Andrea dijo...

Pase por aca de casualidad y lo que vi me gusto. Te deje en mis favoritos asi otro dia regreso y leo con mas detenimiento

besos
andrea